cios y los años y en La liebre en la luna. Trabaja como periodista por más de una década para medios como United Press International, periódico El Tiempo, entre otros. Pero es la escritura de cuentos y poemas su verdadera constante y, que no dejaría de lado ante las más grandes dificultades económicas. Su primer libro de cuentos revelaba ya apasionadas lecturas de su autor, como lo fueron Chesterton y Borges, pero también intereses en la Ciencia, la Religión y la Historia, temas que desarrollaría profundamente en sus novelas posteriormente. La primera de ellas fue Los Cortejos del Diablo publicada en 1970, inicialmente en Montevideo y Caracas y, poco tiempo después traducida al italiano. Obtuvo varios elogios de críticos ex-tranjeros y escritores como Mario Vargas Llosa o Mario Luzi, aunque en Colombia sus libros pasarían generalmente sin pena ni gloria por más de dos décadas. De esos años se destaca también la escritura de su pequeña obra teatral El Basíleus.
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Se retira del periodismo y acepta un cargo diplomático en Nairobi durante la presidencia de Alfonso López Michelsen, donde pasaría algunos años deci-sivos para su escritura con sus hijos Adrián y León y su esposa Josefina. Durante esos años escribe algunas piezas pertenecientes a Crónicas de un caballero andante, e inicia la escritura de su novela La tejedora de Coro-nas, la cual sería publicada en la década de los ochenta en Colombia. Concibe su importante novela El signo del Pez en su primera visita a Roma yy posteriormente ipermanece ien lBelgrado en un cargo diplomático durante |