medio de un entorno editorial incipiente. Ya se encontraba por esos días en la capital colombiana estudiando en el tradicional Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, mismo lugar por donde había pasado José Celestino Mutis en el siglo XVIII. Aunque no terminaría siendo su experiencia la me-jor en aquel claustro debido a su posterior expulsión influida en cierto modo por algunos poemas de carácter erótico pertenecientes a su primer libro. Un par de semanas después tendría que viajar de regreso a Cartagena, tras el previsible enojo de sus padres quienes esperaban que el joven escritor to-mara el camino de la jurisprudencia. Pero el de la literatura ya estaba tra-zado en su vida, dejaría las tertulias del café “El automático” en Bogotá por las del “Café Metropol” en Cartagena cuyo centro por esos días fue el músico Adolfo Mejía. Datos que no están aislados de su formación puesto que a partir de ese año todos sus conocimientos de Literatura, Historia o Lenguaje serían empíricos y, no visitaría institución alguna hasta la década de los noventa, y sólo para dar cátedra sobre Filosofía o recibir algún título Ho-noris causa. |
Diez años después de Letanías del Crepúsculo se publica La noche de la Trapa, su primer libro de cuentos. Ese mismo año sería considerado por Espinosa como el más definitivo de su vida por el hecho de haber conocido a la pintora Josefina Torres con quien se casaría poco después. La década del sesenta fue intensa en amistades y lecturas, una vez más incitadas por tardes y noches en el café “Automático” en Bogotá que desembocarían tam-bién en artículos de prensa y ensayos, posteriormente publicados en Los ofi- |