QUIEN SE ALEJA SOY YO - POEMA : ARS

Latentes, mustios en la sombra insomne
mis pensamientos. Sólo un tenue ruido
me llega de la noche que cobija
todos los astros. Es tal vez el leve
rechinar del planeta que, pesado,
se moviliza inmensamente. Arcaico
ruido que, por costumbre, ya no oímos.
Deambulan por mi mente las imágenes
de lo que ya no pudo ser, las vanas
lecciones de la rabia y la impotencia.
El olor de una flor jamás abierta;
la risa de unos labios agostados
tan sólo en flor; el fatigado libro
que abortó la indolencia; el vals azul
nunca bailado; el viaje que frustraron
las vueltas peregrinas de la vida…
Ya todo se amotina en la memoria,
me responsabiliza del vacío,
del no ser, de su cóncavo usufructo.
¿Y qué ha de hacer el hombre al que el recuerdo
de días inhollados ya enmohece,
sino encender la luz, irse al cansado

ámbito de la adusta biblioteca
y emborronar papel sobre la mesa
de aromático cedro, el breve espacio
en que sus sueños, necesariamente,