LETANÍAS DEL CREPÚSCULO - POEMA: ELLA

La ingrávida sonrisa palideció en sus labios.
De su hermosura arcana brotaron veinte rosas.
Su mirada abstraía con luces misteriosas
que ha siglos contemplaran remotos astrolabios.

Impenetrable esencia de líquidos arabios
su ser profundizaba. Cual vivas mariposas
circundábanla cientos de ilusiones undosas
mecidas por la brisa por sus vaivenes sabios.

Y yo que la miraba; y yo que la intuía
como una estatua antigua en dolor cincelada,
comprendí que sus ojos de ardua melancolía

no miraban, pensaban ni reflejaban nada:
que eran como la luz de una rosa tardía
disuelta en el huyente fulgor de una mirada