En 1988, los estados Unidos proporcionan al tirano Iraquí Sadam Hussein armas químicas para que ataque con ellas al régimen chiíta de Irán y masacre a millares de kurdos que lo apoyan.
En 2004, Los Estados Unidos acusan a Sadam Hussein de poseer esas armas químicas y, a pesar de una inspección con resultados negativos de las Naciones Unidas (pues fueron agotadas dieciséis años atrás), invaden Irak, procesan y ejecutan acusándolo de tirano y de peligro para el mundo libre a su antiguo amigo, y asumen el control del cuantioso petróleo de Irak, ahora indispensable para la economía de la primera potencia mundial. |