EL NAIPE NEGRO
1998
Prólogo de 2004

Del cuarto de mis libros de cuentos, El naipe negro, publicado en 1998, se impone afirmar que es el más heterogéneo entre todos ellos. El titulo deriva de la primera de las piezas, muy breve, acerca de la cual muchos hubiesen podido argüir o bien que les resultaba oscura o bien que nos les parecía precisamente un cuento. Ambas objeciones hubiesen resultado bastante razonables, pero he aquí que nadie, hasta el sol de hoy se ha atrevido a formularlas

al arriesgarme a ponerlas, me apresuré, pues, a dilucidar la intima razón  de aquel texto. Surgió de un sueño que me acompañó, ya avanzada la mañana, en un hotel de la ciudad de México. Al despertar, tenía la mente inundada por una frase que, en la ensoñación había pronunciado un anciano de guedejas y barbas muy blancas. Asimilándolo a un profeta, la escribí de inmediato del modo como figura a la cabeza del libro, al cual dió título. Después le agregué una frase de Víctor Hugo como epígrafe conexo. No es más, pues, que un caso potenciado de escritura onírica. G.E. LEER FRAGMENTO