CUENTOS COMPLETOS (FONDO EDITORIAL UNIVERSIDAD EAFIT) - FRAGMENTO

La Aventura

El ascensor tardó un poco en llegar, de modo que pude aventurar evocacio-nes de mi adolescencia soñadora. Cuando lo conocí, cuando supe que había aprendido escultura en la Escuela de Bellas Artes, imaginé un intrincado fu-turo de volutas barrocas, cuyas elegantes curvas engarzarían mi vida y, en un vértigo súbito, la exaltarían a vida de esposa de ese ser excepcional que ha-bita en todo escultor. Trabajaba yo, a la sazón, en una agencia de turismo, cuyos folletos ilustrados vapuleaban mi fantasía con la majestad del Golden Gate o con la esbeltez medio arácnida de la Tour Eiffel. Nos casamos una mañana gris, lluviosa, bajo las dos puntiagudas torres de la iglesia francisca-na de la Porciúncula. Allí se inició toda esta fatiga. Cuando vi que sus Apolos degeneraban en Quijotes y sus Dionysos en Sanchos, todavía alenté ciertas esperanzas de incomprensión sublime. Ah, un buen día todo aquello recibiría la esperada sanción, ese tardío reconocimiento del cual él se sentía tan seguro como lo está de su letal encuentro con el suelo un paracaidista cuyo artefacto no se abre.